Éramos Fuego.

Ella tenía la espalda levemente arqueada cuando él se colocó sobre ella con un movimiento ágil y se quedó a gatas, con las rodillas a ambos lados de sus caderas. Ella levantó la cabeza y le beso la barbilla y el cuello, respirando con dificultad, besando sus hombros saboreando el sudor que desprendía su cuerpo, le deslizó la mano sobre su cabello mientras él se sostenía firme sobre ella, con los brazos tensos. Ella le presionó las nalgas como un gesto de invitación, pero él se resistió. Flexiono un poco los brazos para frotar su pecho contra el de ella, y ella noto que su cuerpo respondía con anticipación.

Él repitió el movimiento despacio , una y otra vez, mientras la besaba por todo el cuerpo y oía sus gemidos y jadeos de excitación, sin parar de moverse encima de ella, continuó así hasta ella no pudo más, y cuando finalmente se unieron en un solo cuerpo, ella grito y el clavo los dedos en la espalda de ella, sintió su fuerza y su bondad, sintió su cuerpo y su alma. Ella empezó a moverse rítmicamente, dejándose llevar por él.

Abrí los ojos y lo contempló a La Luz del fuego, maravillándome de su belleza mientras él se movía encima de ella. Vio el brillo del sudor sobre su piel, y cómo las gotas resbalaban por su pecho hasta caer encima de ella como una lluvia en el exterior. Con cada gota, con cada aliento, sintió que todas las responsabilidades, todas las facetas de su vida anterior se iban desmoronando.

Sus cuerpos reflejaban todo el amor que se prodigaba, y ella se sintió invadida por una sensación totalmente nueva para ella, una sensación prolongada que le causaba cosquilleos y un creciente calor en todo el cuerpo, y pensó que se iba a morir de placer mientras temblaba debajo de el, hasta que finalmente empezó a desvanecerse.

El momento más esperado había pasado, pero entonces noto que la invadía otra oleada de calor, y empezó a experimentar esa adictiva sensación en largas secuencias, una tras otras.  Cuando la lluvia ya había cesado y sol parecía se había opuesto, su cuerpo esta exhausto, pero no parecía dispuesto a poner fin a aquella locura de placer.

Pasaron el resto del día en aquel estado embriagador, haciendo el amor junto al fuego para luego reposar abrazados , contemplando cómo el fuego consumía la leña. A veces él recitaba uno de sus poemas favoritos mientras ella yacía a su lado escuchado con los ojos cerrados, apreciando cada palabra de su amado. Entonces cuando sus cuerpos volvían a excitarse, retomaban el juego de la pasión y murmuraban palabras de amor entre besos mientras se enredaban el uno en los brazos del otro, eran los amados amándose en uno al otros.

Continuaron hasta el anochecer, como si quisieran resarcirse del tiempo perdido, y aquella noche durmieron abrazados. de vez en cuando él se despertaba para contemplar aquel cuerpo relajado y radiante que descansaba sobre sus brazos, se sentía como si de repente todo hubiese cobrado sentido…

En uno de esos momento que él la contemplaba mientras dormía, ella parpadeó varias veces intentando abrir sus ojos, entonces sonrío y con su mano acaricio su cara. Él con sus dedos tocó sus labios con suavidad para que no dijera nada y así se quedaron mirándose el uno al otro sin que el tiempo importara, nada los podía molestar, ese era el momento de los amantes perfectos.

El pensó: “ eres las respuesta a todas mis plegarias, eres un sueño, un susurro, no sé cómo he podido vivir sin ti tanto tiempo".

Te amo… mas de lo que te puedas imaginar, siempre te he amado y siempre te amare. Te necesito más que nada el mundo, más que nunca.

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